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martes, 23 de febrero de 2010

El Abrazo una experiencia Familiar

Todos en la vida celebran una vez al año su cumpleaños o alguna fecha importante. Pues bien el Abrazo en Familia también tiene su momento, este año lo celebramos del 1 al 8 de noviembre de 2009 Aprovecho esto para expresar en este último período de este año que está en curso para enviar a todos y todas que de una u otra forma se han acercado, participado y trabajado en el crecimiento de las Familias.
Muchos se preguntarán, ¿por qué un abrazo? ¿qué valor tiene un abrazo? Pues bien permítanme decirles que: “Un abrazo hace que uno se sienta bien. Investigaciones científicas apoyan el hecho de que los abrazos son absolutamente necesarios y muy recomendables para el bienestar físico v emocional, veamos: Un abrazo, es agradable v ahuyenta la soledad; aquieta los nervios.
Fortalece la autoestima; demora el envejecimiento, ayuda a dominar el apetito, alivia las tensiones, combate el insomnio, es democrático. Para darse no necesita de un lugar especial, hace más felices los días felices.
Más soportables los días insoportables. Llena los vacíos de la vida.
Al dar un abrazo se expresa y se hace sentir:
Amor, cariño, seguridad, protección, confianza; fortaleza, apoyo, aprecio, amistad, alegría; felicidad.
Abrazos? Dónde? cuándo?
Cualquier lugar es bueno para un abrazo. A cualquier hora, en la mañana, tarde o noche Acompañados siempre de una sonrisa.
Se debe recordar:
4 abrazos para sobrevivir
8 para mantenerse en pie
12 para crecer.
Pero los más bonitos son los espontáneos, los que damos o nos dan a la hora más inesperada...

jueves, 22 de octubre de 2009

Que significa ser Padre Hoy...

El 'buen padre', imagen ampliamente difundida por las sociedades de consumo, es la de 'proveedor': aquél que satisface todas las necesidades materiales del hogar. Para "que no les falte nada a los hijos" trabaja jornadas dobles y aún los fines de semana. El padre no logra satisfacer las necesidades presentes, cuando ya le han sido creadas otras. Así se desgasta febrilmente, sin darse un respiro para disfrutar lo importante: la experiencia única de ver crecer a los hijos.
Los padres que han logrado vencer las tradiciones atávicas de ser meros proveedores, comparten el gozo en la crianza de los hijos y hablan de "una nueva dimensión en la convivencia familiar".
A pesar de los iracundos reproches de quienes pretenden perpetuar el tabú inmemorial de que cuando el padre se involucra emocionalmente con el hijo se torna 'suave como una segunda madre', y que si participa en el cuidado y atención del hijo se convierte en simple 'mandilón', cada día son más los padres presentes en el quirófano en el momento del nacimiento de sus hijos, en los cursos prenatales y de posparto para capacitarse en el cuidado del bebé.
Se necesitan dos para engendrar un hijo. También se necesitan dos para su desarrollo. La intuición femenina permite a la madre establecer una comunicación vital con el hijo desde el momento mismo de su nacimiento. Interpreta las señales de temor en el infante y con mimos lo tranquiliza y conduce suavemente.
La voz del padre es de importancia suma: da seguridad, confianza en el porvenir, establece los límites de la conducta infantil, y cierra el círculo del amor que debe rodear al niño. El padre proporciona un elemento único y esencial en la crianza del hijo y su influencia es poderosa en la salud emocional. La madre le dice: "con cuidado", y el padre le dice "uno más", al estimular al pequeño a subir otro peldaño para que llegue a la cima. Juntos, tomados de la mano, padre y madre guían al retoño en el camino de la vida.
El padre de hoy se abre a las necesidades más sutiles del hijo: las emocionales y las psíquicas. Trasciende la preocupación de sí mismo y sus ocupaciones, y logra ver al hijo en sus propios términos. Propicia el ambiente que le permita el desarrollo de su potencial en un marco de libertad responsable, no de dominación.
No se detiene en la periferia, sino que conoce al hijo de cerca. Lo guía sin agresividad, con firmeza motivada y razonada, por el camino de los valores que desea heredarle. El padre de hoy se ha dado permiso para ver con ojos de amor al retoño de sus entrañas. Advierte en el hijo, más allá de las limitaciones presentes, el cúmulo de posibilidades que está por realizar. Y a su lado goza cada peldaño de su desarrollo.